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El Proyecto Maniva Tapajós estructura la lucha contra la enfermedad de la 'escoba de bruja' en el oeste de Pará.

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La producción de yuca (Manihot esculenta Crantz), uno de los pilares de la agricultura amazónica y alimento esencial para millones de personas en todo el mundo, se enfrenta a una nueva amenaza: la plaga conocida como Escoba de Bruja. Tras llegar a Brasil a través de Amapá, el organismo avanza ahora hacia Pará. En este contexto, el Proyecto Maniva Tapajós surge como un refuerzo estratégico para abordar el problema.

La iniciativa es desarrollada por investigadores de la Universidad Federal del Oeste de Pará (UFOPA), en colaboración con técnicos de Bio Tec-Amazonia y la Asociación de Universidades de la Amazonía (UNAMAZ), centro de investigación en bioeconomía. El proyecto cuenta con el apoyo financiero de la Financiadora de Estudios y Proyectos (FINEP), vinculada al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI), el Ministerio de Desarrollo Agrario y Agricultura Familiar (MDA) y BNDES Bioinsumos, entre otras instituciones. La coordinadora de Maniva Tapajós, la profesora e investigadora Eliandra Sia de la UFOPA, advierte sobre la gravedad de la situación.
“Nos enfrentamos a un grave problema con la plaga de la yuca, la llamada ‘Escoba de Bruja’, que ya se propaga desde Amapá hacia Pará. Necesitamos implementar con firmeza medidas de emergencia”, afirma.

Eliandra explica que la UFOPA ya está desarrollando investigaciones para afrontar el desafío tan pronto como sea posible acceder al hongo en las zonas productivas. La institución lleva más de una década trabajando para combatir las enfermedades que afectan al cultivo de la yuca.

En sus 11 años de funcionamiento, Maniva Tapajós ha obtenido resultados significativos, especialmente en la lucha contra la Podredumbre Radicular de la Yuca, que provocó escasez de material de siembra para los agricultores familiares.
“Junto con Embrapa y mediante trabajo de campo, identificamos cuatro variedades tolerantes a la podredumbre radicular. Invertimos fuertemente en biofármacos, distribuimos material de siembra y fortalecimos las zonas productivas. Hoy ya estamos viendo el impacto de este trabajo continuo”, destaca la coordinadora. Los datos de Embrapa refuerzan la urgencia de combatir las plagas que afectan al cultivo. La yuca, originaria de Sudamérica, es el segundo alimento energético más importante del mundo, solo superado por el arroz, para aproximadamente mil millones de personas, principalmente en países en desarrollo.

Según la FAO (2021), alrededor de 100 países producen yuca. Brasil representa el 5,7 % de la producción mundial y ocupa el quinto puesto en el ranking mundial, detrás de Nigeria, la República Democrática del Congo, Tailandia y Ghana.

El cultivo se encuentra entre los ocho principales productos agrícolas del país en cuanto a superficie cultivada y ocupa el sexto puesto en valor de producción. Aproximadamente el 40 % de las raíces se utiliza para harina, el 20 % para almidón y el resto para consumo en fresco y alimentación animal.
Destacado en la COP 30
El Proyecto de Yuca de Tapajós se presentó durante la 30.ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 30), celebrada del 10 al 21 de noviembre en Belém (PA). La exposición tuvo lugar en el Pabellón UNAMAZ/BioTec-Amazônia, en la Zona Verde.

Las acciones del proyecto benefician a más de 300 familias en 21 comunidades de municipios del oeste de Pará, como Santarém, Mojuí dos Campos, Belterra, Óbidos y Juruti.

“Realizamos transferencia de tecnología social a zonas productivas de cultivo de yuca. Nuestro enfoque es promover la seguridad alimentaria, aumentar la productividad, generar ingresos y fortalecer toda la cadena productiva de las comunidades tradicionales”, explica la profesora Eliandra.
La presentación en la COP 30 también tuvo como objetivo consolidar nuevas alianzas que permitan la expansión del proyecto. Entre los próximos objetivos se encuentran: fortalecer y modernizar los molinos de harina de yuca, con un enfoque en la producción sostenible; aumentar la oferta de harina biofortificada; expandir el proyecto Maniva Tapajós a nuevos territorios; y fortalecer la agenda técnica y operativa del proyecto.

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